
Lars Von Trier escupe en la cara de Nicole Kidman, y el acto resulta fascínate. Dogville (2002) , además de un uso preciso de la puesta en escena, tiene un guión sincero que resulta abrumador.
Grace (Nicole Kidman) llega Dogville, un pueblo fantasma con 20 habitantes, cuando escapa de un grupo de Gánster que han amenazado con su vida. Tom ,Paul Bettany , el filósofo del pueblo con aspiraciones a escritor, la recibe y miente cuando los gánster le preguntan acerca del paradero de Grace. Cuando los matones se retiran, Tom tiene que convencer al pueblo para que adopten a la fugitiva.
La aceptación de Grace es inmediata. Una rubia, amable que asume trabajos de profesora de niños tercos, acompañante de ciegos, enfermera de un doctor jubilado, resulta agradable para el pueblo de Dogville. ….eso hasta que la policía llega en busca de una “mujer peligrosa”, y sus entonces amigos, se dan la vuelta y la tratan como esclava.
El guión es preciso. Lars Von Tier nos demuestra lo más crudo que puede ser el humano cuando tiene el absoluto control sobre otra persona. Grace se convierte en la sirviente inútil y la puta del pueblo que no puede reclamar moralidad; situación que solo se podrá resolver quemando Dogville con todos sus habitantes –en especial al escritor que le abrió la puerta, del que Grace se enamora-
La puesta en escena nos sitúa en ese No Lugar, en ese No Pueblo, que podría estar en cualquier sitio. Las pocas construcciones del pueblo están etiquetadas y no tienen paredes. No hay horizontes ; solo fondos blancos o negros. Todo sucede en una especie de teatro, con árboles y calles marcados irónicamente.

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